- MOVIMIENTO:
Consiste en que el caballo transmite al cuerpo del paciente
una serie de impulsos de manera rítmica.
Estos impulsos producen un empuje del cuerpo que tienden a
desestabilizarlo, acompañado de forma inconsciente por ajustes musculares que
tienden a recuperar la posición erguida. La suma de estos movimientos provoca
que el cuerpo se mueva en forma semejante a lo que hace durante la marcha.
Se activa la musculatura, el sistema nervioso y el aparato
vestibular, mejorando la fuerza y tono muscular, flexibilidad, coordinación,
desarrollo motor y el equilibrio.
- TEMPERATURA:
La temperatura corporal del caballo es de 38ºC.
Al ser más elevada que la del humano, el contacto del
cuerpo relaja la musculatura.
- COMPORTAMIENTO:
La supervivencia del caballo depende de la comunicación.
Para hacerlo se utiliza un lenguaje de gestos.
La capacidad para interpretar el lenguaje corporal es
innata, por ello se aprovecha todo en esta terapia en la que algunos momentos
las palabras sobran.
La sensación de independencia que produce el manejo del
caballo como su aseo y alimentación, favorecen la autoestima, mejorando su
aspecto emocional y las relaciones sociales.
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